"LA EDUCACIÓN ES UN ACTO DE AMOR, ES DAR VIDA”
La educación es uno de los retos más importantes para la Iglesia. Lo ha puesto
de manifiesto el papa Francisco a la Congregación para la Educación Católica el 13 de febrero de este año, en audiencia privada . El sumo pontífice hizo hincapié en la educación, especialmente en el valor del diálogo en las instituciones
educativas católicas y reiteró que los jóvenes necesitan valores "no sólo
enunciados, sino testimoniados".
"Educar -dice el Papa- es una gran obra de construcción
en constante transformación... Uno de los retos más importantes que
enfrenta la Iglesia". Francisco pone énfasis en la combinación educación-evangelización,
y se centra a partir del "valor del diálogo en la educación",
teniendo en cuenta que las escuelas católicas también están abierta a
estudiantes no cristianos e incluso no creyentes. Así pues: "A todos, las instituciones educativas católicas ofrecen
una propuesta educativa que tiene como objetivo el desarrollo integral de la
persona y que responde al derecho de toda persona a tener acceso al saber y al
conocimiento. Pero todos están igualmente llamados a ofrecer, con pleno respeto
de la libertad de cada individuo y de los métodos del entorno escolar, la
propuesta cristiana, es decir, Jesucristo, como sentido de la vida, del cosmos
y de la historia".
Así mismo, el Papa afirmó: "la educación está dirigida a una generación que está cambiando y que, por tanto, todo educador -y toda la Iglesia que es madre educadora- están llamados a cambiar, en el sentido de ser capaces de comunicar con los jóvenes que tiene delante... La educación es un acto de amor, es dar vida. Y el amor es exigente, pide encontrar los mejores recursos, para despertar la pasión y comenzar un camino con paciencia junto a los jóvenes. El educador en las escuelas católicas debe ser ante todo muy competente, calificado, y al mismo tiempo lleno de humanidad, capaz de estar entre los jóvenes con estilo pedagógico, para promover su crecimiento humano y espiritual”.
"No se puede crecer, no se puede educar sin coherencia”. "Es bueno hacer cursos para esto y para lo otro, pero también es necesario hacer estos retiros espirituales, ¡retiros para rezar! Porque la coherencia es un esfuerzo, pero sobre todo es un don y una gracia. Y tenemos que pedirla".
Así mismo, el Papa afirmó: "la educación está dirigida a una generación que está cambiando y que, por tanto, todo educador -y toda la Iglesia que es madre educadora- están llamados a cambiar, en el sentido de ser capaces de comunicar con los jóvenes que tiene delante... La educación es un acto de amor, es dar vida. Y el amor es exigente, pide encontrar los mejores recursos, para despertar la pasión y comenzar un camino con paciencia junto a los jóvenes. El educador en las escuelas católicas debe ser ante todo muy competente, calificado, y al mismo tiempo lleno de humanidad, capaz de estar entre los jóvenes con estilo pedagógico, para promover su crecimiento humano y espiritual”.
"No se puede crecer, no se puede educar sin coherencia”. "Es bueno hacer cursos para esto y para lo otro, pero también es necesario hacer estos retiros espirituales, ¡retiros para rezar! Porque la coherencia es un esfuerzo, pero sobre todo es un don y una gracia. Y tenemos que pedirla".

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