miércoles, 1 de julio de 2015

Un discurso muy especial


El siguiente es un escrito preparado por mí, el cual utilicé para un grupo de egresados de 6to. y 7mo. año del Instituto "Los Ángeles".

Allá por el mes de noviembre de 1874 en el palacio de Blenheim en Inglaterra, nació un bebé al que llamaron ´´ Winston´´, como se imaginarán estaba rodeado de mucho lujo y riqueza además de gente importante y aristocrática.

El pequeño Winnie fue creciendo en un ambiente no muy favorable y se vio envuelto en algunos problemas porque desde que comenzó a hablar fue un experto en ´´meter la pata ´´, sucede que no se podía callar y siempre tenía una respuesta para todo, por supuesto casi nunca la más adecuada.

Pasaron los años y llegó el momento de ir a la escuela. Allí fue difícil desde el primer día. En esa época los colegios eran muy estrictos. Pero Winnie no sólo no podía mantener su bocota cerrada sino que además le costaba aprender de ese modo y se sacaba malas notas, lo que lo llevó a repetir de grado 3 veces y fracasó 2 veces al intentar ingresar a la universidad.

Pero el joven Winnie era audaz, impetuoso, inteligente y sobre todo supo aprovechar sus fortalezas. Si era bueno con las palabras se dedicaría a ellas y con el tiempo se convirtió en el mayor político de su época, estratega, escritor, historiador, biógrafo, orador, soldado, novelista y dos veces primer ministro de Inglaterra. Obtuvo muchos premios incluso el ´´premio nobel de literatura ´´, además la Reina lo nombró ´´Sir´´ y desde entonces pasó a la historia como Sir Winston Churchill.

Ya mayor fue llamado a dar un discurso en la universidad de Oxford (a la que no había podido ingresar), Para este acontecimiento llegó con sus acompañantes habituales, un bastón y un sombrero bombín. Mientras se aproximaba al podio, el público le brindó aplausos de aprecio. Churchill, con pausado ademán calmó la multitud, mientras se paraba firmemente delante de sus admiradores.

Luego colocó el sombrero sobre el atril. Mirando directamente a la ansiosa audiencia, que esperaba el gran discurso, gritó con voz vibrante de autoridad: unas 3 simples palabras “¡Nunca se rindan!”. Transcurrieron algunos segundos. Sus palabras tronaron a través del auditorio. Se hizo un profundo silencio mientras Churchill alargaba su brazo en busca de su sombrero y su bastón, iba a retirase pero retrocedió, Se alzó en puntas de pie y gritó nuevamente: “¡Nunca se rindan!” ; ayudándose con su bastón abandonó la tribuna. Su discurso había terminado.

Un breve Comentario
Estas simples palabras  nos enseñan  que todo es posible  Y que, como él decía:  el éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse.Es fundamental que el alumno sea inspirado por aquello que lo rodea, y que se ultilicen ejemplos simples y prácticos. El mismo nuestro señor Jesucristo con su simpleza inspiró a muchos.  La educación exige un compromiso, y para que el mismo sea auténtico debe haber un compromiso REAL y tangible del docente para inspirar a sus alumnos.

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